Hoy vamos a descubrir qué son, cómo funcionan y cómo podemos mejorar el aspecto de nuestra piel con la aplicación de plasma rico en factores de crecimiento (PRGF), una terapia novedosa basada en la medicina regenerativa. Por sus magnificos resultados y nulas complicaciones se está convirtiendo en un tratamiento muy solicitado de prevención y mejora del rostro en los centros de medicina cosmética.

Qué son y cómo funcionan los factores de crecimiento

Los factores de crecimiento son sustancias presentes en el organismo que regulan gran cantidad de procesos a nivel celular, como la migración, la diferenciación o incluso la muerte celular programada. Se encuentran a concentraciones bajísimas, y ejercen sus acciones modificando la expresión de los genes en el núcleo de las células diana.

Algunos de los más conocidos son el factor de crecimiento epidérmico (EGF), el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) y la eritropoyetina (EPO), aunque existen muchos más, ya que la regulación de los procesos celulares es muy compleja.

La mayoría de factores de crecimiento se acumulan en unas células sanguíneas denominadas plaquetas. Éstas actúan como almacén de factores de crecimiento, y los liberan en determinadas circunstancias. La más conocida por todos nosotros es tras una herida, en la que se debe cortar el sangrado con la formación de un coágulo. Además de está situación, cualquier daño en nuestros tejidos, como una infección, un golpe… va a desplazar a la zona células de defensa y plaquetas para “arreglar” el daño causado. Para su uso en estética podemos definir el envejecimiento, tanto el natural como el medioambiental (tabaco, sol contaminación…) como un daño lento y progresivo a la piel, susceptible de ser reparado o al menos mejorado.

Obtención del plasma rico en factores de crecimiento

Una vez que nos decidimos por este tratamiento lo primero que se realiza es una pequeña extracción sanguínea, similar a la que realizamos para una analítica corriente. A continuación la sangre obtenida se procesa mediante centrifugación y posterior fraccionamiento para obtener un líquido concentrado de plaquetas. Las fracciones obtenidas pueden tener diferentes usos, y seleccionaremos las que en cada caso nos hagan falta.

Tratamiento con factores de crecimiento

Las zonas que se tratan con más frecuencia mediante la infiltración de factores de crecimiento son la cara, el escote y las manos, ya que son las más expuestas al daño medioambiental y que más delatan el paso del tiempo.

El tratamiento en sí es sencillo. Tras desmaquillar, limpiar y preparar la piel sobre la que vamos a actuar se aplica una pomada anestésica para minimizar las molestias al paciente. Posteriormente se realizan múltiples microinyecciones en la zona deseada con el plasma previamente preparado. No existe ninguna posibilidad de alergias o reacciones ya que todo el material procede del propio paciente. Para finalizar se realizan cuidados adicionales de la piel, como aplicar una crema hidratante y un protector solar.

Tras la administración de plasma rico en factores de crecimiento se puede retomar la actividad normal sin ninguna restricción. Pueden aparecer algunas rojeces en la zona que habitualmente no duran más allá de unas horas.

¿Qué efectos produce el plasma rico en factores de crecimiento?

Después de varias sesiones de tratamiento comienzan a ser visibles los cambios producidos en la superficie de la piel, que se ve más luminosa y con aspecto más saludable. Cabe destacar el engrosamiento de las diferentes capas de la piel, que además presenta mayor cantidad de fibras de colágeno y elastina. Esto hace que mejore la apariencia de las arrugas, sobre todo de las más finas. La hidratación del rostro se ve claramente mejorada, lo que se traduce, en definitiva, en un rostro rejuvenecido que mantiene su expresividad y facciones previas.

¿Cambia la expresión de la cara tras el tratamiento?

No. A diferencia de la toxina botulínica o los rellenos con ácido hialurónico, la expresión de la cara no cambia en absoluto. Inmediatamente después de realizarse no se aprecia ningún beneficio. Es pasadas unas semanas cuando se notan los efectos, como una piel más consistente y engrosada, más luminosa.

¿Hay que repetir el tratamiento?

Sí. Tanto si lo realizamos con finalidad preventiva, en el caso de pacientes jóvenes sin signos claros de envejecimiento, como si queremos mejorar el aspecto de una piel dañada, este tratamiento debe repetirse en el tiempo. Inicialmente se suelen programar 3 sesiones separadas 3-4 semanas. Según sea el resultado obtenido posteriormente se espacian las sesiones, y lo habitual es que finalmente se realice una sesión cada 6 meses o anual.

¿Se puede combinar con otros tratamientos?

Sí. El plasma rico en factores de crecimiento puede conseguir una mejoría en la profundidad de las arrugas o en el aspecto de una mancha facial, pero este no es su cometido más importante. Por ello, es frecuente combinar esta terapia con otras como la Toxina Botulínica o los rellenos de Ácido Hialurónico, que pueden realizarse a la vez en la misma sesión.

El PRGF no debe combinarse en la misma sesión con láser o peelings, ya que al actuar en las mismas zonas podemos alterar sus resultados.

¿Soy un@ buen candidat@ para el plasma rico en factores de crecimiento?

Esta terapia es muy recomendable para todo tipo de pieles y edades. Los casos en los que recomiendo el PRGF de forma preferente son:

  • Personas jóvenes que quieran prevenir el envejecimiento de la piel con un procedimiento no invasivo, sin baja médica ni social.
  • Personas con piel dañada por el sol y el paso del tiempo sin grandes arrugas.
  • Piel apagada, cuando queremos recuperar el brillo y el aspecto saludable de la misma.
  • Como complemento a un programa de rejuvenecimiento integral, ya sea a base de tratamientos no invasivos o quirúrgicos.

Enlace de interés

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