Lipoescultura Doctor Javier Galindo

Lipoescultura | Doctor Javier Galindo

Lipoescultura

Qué es

La lipoescultura es un procedimiento quirúrgico en el que se obtiene grasa del abdomen o los muslos, se purifica y se injerta en aquellas regiones de la cara que su cirujano considere que necesitan un aumento de volumen.

La lipoescultura es sin lugar a dudas el tratamiento que más ha cambiado la forma de hacer y entender la cirugía plástica facial en este milenio, y ha supuesto una auténtica revolución en cuanto a la naturalidad de los resultados que obtiene, ya sea sola o en combinación con otros procedimientos.

La grasa facial a lo largo de la vida

Gran parte de los tejidos blandos de la cara están formados por acúmulos de grasa. Los bebés tienen gran cantidad de grasa en los pómulos, las mejillas y los párpados, lo que les confiere ese aspecto característico. A medida que maduramos, la grasa de la cara se va reconfigurando, de tal manera que aproximadamente a los 25-30 años la cantidad y disposición del tejido adiposo del rostro es la que se considera más atractiva. A medida que pasan los años los acúmulos de grasa pierden volumen, a la vez que por efecto de la gravedad pueden desplazarse en dirección inferior. El resultado es una pérdida de volumen localizado y la aparición de irregularidades en el contorno facial.
En el proceso natural de envejecimiento perdemos masa ósea, masa muscular y grasa, y la piel del rostro se hace más delgada y reseca. La lipoescultura o injerto de grasa purificada puede rellenar todas las zonas donde los diferentes tejidos ha menguado, acercando la configuración del rostro a un estado más parecido al de años atrás.

Dónde se coloca la grasa

Mediante lipoescultura podemos rellenar a medida lo que el paso del tiempo ha ido eliminando, y al tratarse de un injerto de células vivas del propio paciente no existe posibilidad de rechazo. Cuando las células son colocadas en su nueva situación, estas deben recibir un aporte sanguíneo adecuado para sobrevivir. Algunas no lo consiguen, y el organismo las reabsorbe. Si bien puede esperarse una reabsorción de parte de las células injertadas, pasados unos meses (entre 4 y 6) podemos considerar el resultado como definitivo.

La grasa que obtenemos por liposucción se puede colocar en cualquier lugar de la cara donde creamos que existe la necesidad de rellenar. Determinadas zonas son mejores “receptoras” para las células trasplantadas, y en ellas la reabsorción es baja y los resultados consistentes.

Zona periocular

La región alrededor del ojo es una de las preferidas para usar la lipoestructura. Mediante el “enmarcado” de la órbita conseguimos devolver a los ojos todo su protagonismo en la cara, y cada vez es menos frecuente tener que resecar grasa alrededor de los ojos (blefaroplastia clásica).

Pómulos y mejillas

La lipoescultura del macizo centrofacial es lo que ha colocado esta técnica en el lugar que merece como indispensable para cualquier cirujano plástico facial. En esta zona el predominio de la pérdida de volumen sobre el simple descolgamiento hace que las técnicas clásicas de lifting estén perdiendo terreno rápidamente. Asimismo, el relleno con grasa es habitualmente más seguro y los resultados más naturales que con los implantes malares.

Región temporal

La sien es otra zona que habitualmente pierde mucho tejido blando con el paso del tiempo y que se beneficia de la lipoescultura. Esta señal del paso del tiempo a menudo pasa desapercibida para los pacientes, pero un cuidado análisis facial la detecta con facilidad.

Labios

En los labios los injertos grasos, al menos en mi caso, pierden la batalla contra los rellenos con ácido hialurónico, por lo que raramente coloca grasa en los labios, y si lo hago, explico claramente la poca consistencia de los resultados. La cantidad de grasa que se reabsorbe aquí es muy variable.

Descripción del procedimiento

El procedimiento se puede realizar con anestesia local y sedación o con anestesia general. Su cirujano le recomendará el tipo de anestesia más apropiado en su caso. La cirugía consta de 3 partes: la liposucción, la purificación del injerto, y la colocación de la grasa en el rostro.

Liposucción

La grasa se extrae de la zona que hayamos determinado mediante microliposucción, con cánulas de apenas 2,4mm de diámetro (la incisión en la piel también tiene este tamaño). Esto garantiza que los injertos obtenidos sean muy pequeños, y por tanto será más fácil que sobrevivan al colocarlos en su nueva posición. En una lipoescultura media se obtienen unos 60cc de tejido graso, por lo que no se suele observar ningún cambio en la zona donante después de la cirugía. Tras obtener la grasa, la microincisión del abdomen o el muslo se sella con un apósito, por lo que no hay que retirar ningún punto después.

Purificación de la grasa

El material obtenido por liposucción, además del tejido graso, presenta impurezas como restos de anestésico local y otros líquidos. Para controlar al detalle la grasa que injertamos es necesario librarnos de esas impurezas. Hay varios métodos para hacerlo, siendo la centrifugación la más habitual. Finalmente, y antes de la transferencia, se carga la grasa en jeringas muy pequeñas (1cc, como las de insulina), estando ya listas para inyectarla en su lugar de destino.

Transferencia de la grasa

Las jeringas de 1cc cargadas con los injertos grasos se unen a microcánulas muy delicadas de alrededor de 1mm de diámetro. Se introducen en los tejidos profundos de la cara por medio de microincisiones (no requieren puntos de sutura). La grasa es depositada en capas sucesivas, esculpiendo el rostro hasta alcanzar el efecto deseado. El efecto de relleno se ve inmediatamente, lo que confiere gran control al cirujano sobre cuanta poner, ya que no hay una receta igual para todas las personas.

Cuidados postoperatorios

La lipoescultura facial es un procedimiento que se tolera muy bien. Es normal que aparezcan equimosis (moratones) en las zonas tratadas, que desaparecen en unos 15 días. Puede notar la cara inflamada y con sensación de presión interna, no dolorosa, que mejora en los primeros días. Por lo demás puede hacer vida relativamente normal, ya que se puede lavar la cara o aplicar maquillaje pasadas 48 horas de la intervención.

La zona donante no precisa cuidados especiales, aunque también pueden aparecer equimosis derivadas de la liposucción.

Procedimientos asociados

La lipoescultura se puede realizar como tratamiento único, aunque lo más frecuente es que se asocie a otros procedimientos a los que complementa. Típicamente son los siguientes:

Lifting cervicofacial 

Rinoplastia

Blefaroplastia

LIPOESCULTURA FACIAL2 FRONTAL ANTES Y DESPUÉS

LIPOESCULTURA FACIAL2 PERFIL IZQUIERDO ANTES Y DESPUÉS

LIPOESCULTURA FACIAL1 FRONTAL ANTES Y DESPUÉS

LIPOESCULTURA FACIAL1 PERFIL DERECHO ANTES Y DESPUÉS

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Consejos para la toma de fotografías
Utiliza una habitación con buena iluminación, que evite en lo posible la aparición de sombras.
El color del fondo debería ser suave, azul claro o blanco, y liso, sin elementos que distraigan la atención.
El gesto debe ser neutro, no sonrías.
Evita el zoom de la cámara, pues distorsiona las diferentes partes del rostro.









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